miércoles, 30 de noviembre de 2011

Otro día naranja.



Al ver las hojas muertas de aquellos árboles anaranjados, puedo ver que el tiempo avanza y avanza,
que el otoño está próximo a llegar a su punto medio y que el principio de diciembre quema mis prematuras canas.

Cuando veo estas hojas sin poder levantarse por su edad, empiezo a pensar en la mía, pues en el principio de cada diciembre se puede notar un poco de nostalgia y perdición en mi persona; si es que me conoces bien.

Una fecha que me es importante, pues su violento pero agradable clima me ha visto nacer, vivir, crecer y envejecer y no me molesta, ya que espero que me siga observando unos ochenta años mas.
Tan triste es verme un poco menos joven que me dan ganas no festejar, pues sería mejor sentarme tranquilo a reflexionar, que es lo que le he hecho a mi vida, que hice bien, que obre mal, y que es lo que no quise hacer por miedo o mera flojera.

Compromiso con mi persona es que me hace sentir bien con mis aciertos, enorgullecerme por mis errores y no volver a caer en ellos, pues como toda persona, me gustaría presumir de vez en cuando que soy un total y completamente "completo" ser humano, pero sobre todo aprender de ellos, pues de que sirve un pinche desmadre  si no aprendemos a arreglarlo.
La verdad es que no se como contar este suceso anual, un año mas que viví, un año menos por vivir, mas cosas que hacer o mas cosas que ya realice; como levantar las hojas de ese maldito árbol que en estas fechas acostumbra a vestir de naranja.

Tener tan solo dieciocho años de vida no parecen suficientes para pensar que "este pendejo" puede ser completamente responsable por sus actos, pero si es justo que mis bellos y no muy altos padres se libren un poco de aquella responsabilidad llamada adolescente.
La verdad me refiero a que yo me siento igual que ayer, antier, hace una semana y hace un pinche año; igualmente inmaduro e infantil, tan solo un "pendejo" que quiere resaltar, un simple futuro miembro del proletariado, un actual estudiante de medicina y un "never say nini".

Pretendo enseñarle a ese dieciocho algo de aquél diecisiete, para que no se le olvide, para que algunos no le inventen , para que nadie le cuente que sigue siendo solo:



Mario Covarrubias.

2 comentarios:

  1. Es curioso cómo el tiempo nos hace reflexionar, pero así las cosas no sólo hay que pensar, sino hacer; esos dieciocho tienen el significado que tú le des, construye tus castillos en las nubes, pero no te olvides de poner luego los cimientos en la tierra. ¡¡A por los sueños!!

    ResponderEliminar